Quienes son los supervivientes no tradicionales | Que los hace especiales

Quienes son los supervivientes no tradicionales

Donde ir cuando ya no tienes casa


La imagen típica de un superviviente tradicional es la de un hombre camuflado, encerrado en una cabaña en el desierto y rodeado de cajas de productos enlatados y municiones.
El colapso social puede ocurrir a lo largo de un período relativamente corto de tiempo, o como resultado de un evento o de una serie de ellos que puede llevar a una despoblación significativa (p.ej. un desastre natural, una guerra, un genocidio, una hambruna, una pandemia, o un atentado terrorista como el derrumbe del World trade Center en Nueva York, crisis migratorias como consecuencia de factores políticos, socioeconómico y la situación de inseguridad y violencia como el caso Venezuela. 
La gente debería asumir la posibilidad de un colapso de la infraestructura civilizada.
Su refugio seguro debe ser autosuficiente y capaz de cultivar algún tipo de alimento. Debe estar bien abastecido con semillas, fertilizantes, alimentos enlatados, vino, medicinas, ropa, etc. Incluso en Estados Unidos y Europa podría haber momentos de disturbios y rebeliones cuando la ley y el orden se rompen por completo temporalmente.
Parece que la supervivencia no es solo para los preparacionisatas.
Enfrentados a una confluencia de diversas amenazas (una economía que se hunde, una crisis de vivienda, desastres ambientales inminentes y un fuerte aumento en los precios del petróleo), las personas que no se consideran extremistas están comenzando a discutir las medidas de un colapso de grandes proporciones que alguna vez estuvieron asociadas con determinadas franjas sociales.
Estas personas almacenan o cultivan alimentos en caso de un colapso de la oferta, o compran metales preciosos en caso de colapso económico. Algunos intentan sacar sus casas de la red eléctrica o planear casas seguras en áreas remotas, planean como conseguir ser autosuficientes. El punto no es abandonar la sociedad, sino estar preparado en caso de que el futuro resulte algo así como una realidad muy incómoda.
El astrofísico británico Stephen Hawking (centro) durante una visita al Instituto Real de Tecnología de Estocolmo, el 24 de agosto pasado
El físico Stephen Hawking opinó durante una visita al Instituto Real de Tecnología de Estocolmo, el 24 de agosto pasado que las tecnologías recientes probablemente signifiquen nuevas maneras en las que las cosas pueden salir mal para la supervivencia humana.
Cuando se le preguntó cómo terminará el mundo, Hawking respondió que cada vez más, la mayoría de las amenazas que enfrenta la humanidad provienen de los propios avances en la ciencia y la tecnología.
Dijo que eso incluye una guerra nuclear, un calentamiento global catastrófico y los virus manipulados genéticamente.
Bill Marcom, de 53 años, un ejecutivo de la construcción en Dallas; motivado por la creencia de que la crisis crediticia y la explosión de la burbuja inmobiliaria podrían provocar un caos económico generalizado, “la Gran Depresión”, como él lo expresó, y comenzó a tomar medidas para prepararse para lo desconocido en los próximos años: comprar viejas monedas de plata para usar como moneda; comprar unidades de GPS, un teléfono satelital y un kit hidropónico; y construir una cabaña simple en un remoto desierto del oeste de Texas.
Las personas que no se hayan preparado quedarán atrapados en la ciudad con miles de otras personas que necesitan comida y propano y todo lo demás, quizá luchando entre sí por comida, medicina y quién sabe qué más.
Los biólogos llevan tiempo alertando de que la humanidad podría causar su propia extinción.

Según parece estamos programados para ver nuestros intereses individuales y no el futuro de la humanidad.
El interés en la supervivencia, ya sea en su versión tradicional como una variación “lite” de clase media, funciona como un indicador económico de ansiedad social.

Los atentados terroristas por ejemplo, además de la lamentable  pérdida de vidas humanas; tienen un efecto sobre la confianza y la seguridad de los ciudadanos, especialmente sobre las expectativas de los inversores.
A veces, el grado de paranoia está oficialmente sancionado. En la década de 1950, las autoridades de defensa civil alentaron a las personas a construir refugios personales contra bombas debido a la amenaza nuclear. En 2003, el Departamento de Seguridad Nacional alentó a los estadounidenses a abastecerse de láminas de plástico y cinta adhesiva para sellar ventanas en caso de ataques biológicos o químicos.
Ahora, sin embargo, el gobierno americano, mientras sigue haciendo negocios bajo una alerta amarilla de terrorismo, ya no está asumiendo un papel principal para alentar la preparación. Para algunos, esto deja un vacío de tranquilidad y mucho de qué preocuparse.
Reconocidos economistas debaten si la crisis crediticia podría resultar en un colapso completo del sistema financiero. El calentamiento global podría provocar inundaciones masivas, enfermedades e inanición, tal vez incluso una nueva edad de hielo.
Ante las incertidumbres económicas y los altos precios de la energía; muchas personas, entre otros factores, se han decidido a acumular productos enlatados en los sótanos de sus casas para proteger a sus familias.
Los supervivientes de clase media también pueden navegar entre un número creciente de libros de supervivencia con títulos como “¡Atrévete a prepararte!”, un trabajo publicado por Holly Drennan Deyo, o “When All Hell Breaks Loose” de Cody Lundin (Gibbs Smith, 2007), que asombrosamente instruye a los lectores sobre cómo deshacerse de los cuerpos y comer ratas y perros en caso de desastre.
La actividad de preparación es difícil de rastrear estadísticamente, ya que las personas que toman medidas suelen ser muy cautelosas por naturaleza, los sitios web de supervivencia parecen estar experimentando un aumento en sus tráficos de blog, debido probablemente a una mayor conciencia de la desagradable certeza de los riesgos de nuestras sociedades en cuanto a supervivencia se refiere.
Películas como I am Legend también experimentan un alta taquillería.
Muchas personas experimentan llamados de atención cuando viven o conocen casos como el huracán Katrina, cuando éstas personas son victimas de situaciones de desastres, se preguntan dónde irán si ya no tienen casa.
Muchos preparacionistas no tradicionales son Peaknik; es decir; creen en la teoría de Peak Oil o  teoría de Pico de petróleo. Este concepto sostiene que el mundo pronto alcanzará (o ya lo hizo), un pico en la producción de petróleo, y que la escasez de suministro podría amenazar a la sociedad.
Estos temores hicieron que Joyce Jimerson, de Bellingham, Washington, coordinadora de un programa de reciclaje y compostaje afiliado a la Universidad Estatal de Washington, hiciera de su jardín un “jardín comestible”, con árboles frutales y vegetales, en caso de que los suministros se vean amenazados por la escasez de petróleo, el cambio climático o colapso económico. 
Los preparacionistas no tradicionales motivados por las discusiones sobre el pico del petróleo (“no es una teoría”, dijo) y otras preocupaciones energéticas instalan sistemas de electricidad fotovoltaica, estufas de pellets y un “techos frescos” para reflejar los rayos del sol, entre otras medidas.
Otras personas piensan que los supervivientes no tradicionales son casos extremos de preparación, yo realmente pienso que simplemente son personas realistas y responsables; pensar en almacenar alimentos, agua, medicamentos y gasolina adicionales de la misma manera que comprar un seguro de salud y/o vida y poner dinero en mi cuenta ¿no son acciones altamente responsables?¿Qué piensa?.Escríbalo en los comentarios.

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